Que en cada palabra, en cada canción, en cada acción, se esparza el mensaje que tú eres la amada o el amado de Dios: ESCOGIDA desde antes de la fundación del mundo, BENDECIDA en gran manera, y hasta en tu QUEBRANTO, eres ENTREGADA en servicio para bendición de otros. Tú eres AMADO o AMADA de Dios y has sido destinada(o) para grandeza.